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“Hace un año me embaracé, y como muchas mujeres en su primer embarazo, tuve un aborto bioquímico. Fue una experiencia triste, y decidimos ver que opciones teníamos, pues los dos ya estábamos casi en los 40 años. Debido a que mis hormonas y emociones estaban descontroladas, me sentía desesperada, sentía que se me terminaba el tiempo, y que tenía que hacer algo.

Las sesiones de acupuntura son padres, porque Sandy es amorosa y, sobre todo, especialista en fertilidad. El espacio es cálido y bonito, te acuestan en una cama de masaje, y con aromaterapia te va guiando en una meditación para llevarte a donde necesitas, dependiendo de lo que tengas que trabajar, al mismo tiempo que las agujas actúan. Inmediatamente sientes bienestar y empiezas a trabajar con las emociones, y antes de irte, te da gotas de flores de Bach, para que sigas sanando en los días siguientes.

Después de 5 meses del último intento, me embaracé naturalmente. La acupuntura desde mi punto de vista es una parte fundamental en estos procesos”.